Por todos es conocido que hay que minimizar los riesgos que generan nuestras obras sobre terceros, ya sean éstos empresas, peatones o cualquier otra afectación. Por supuesto cualquier técnico de obra o Coordinador de Seguridad y Salud pensará en redactar un acta de coordinación de actividades empresariales, poner en marcha un protocolo de planificación y control, etc., De la misma manera que en el caso de que terceras empresas afecten a nuestras obras.

Pero qué pasa cuando son terceras personas, los propios "peatones", los que generan los riesgos sobre los trabajadores de la obra?

 

No es una situación cotidiana en la que estemos habituados a trabajar, pero desgraciadamente nos podemos encontrar con ello. La convivencia entre obras y vecinos muchas veces no es fácil, ni querida. En esta situación, el "vecino" (generalizando y sin pensar en nadie en concreto), que no desea la presencia de las obras por cualquier motivo, puede generar una serie de riesgos a nuestros trabajadores, que debemos proteger*.

Normalmente, son agresiones verbales que se pueden solucionar hablando con los mismos operarios, haciendo que obvien estos comentarios, o realizando una pequeña mediación e intentando buscar soluciones al posible malestar y/o conflicto existente. Pero cuando esto no es suficiente y se sobrepasan los límites de las agresiones verbales y llegan a las amenazas, tanto verbales como físicas, qué hay que hacer?

Por supuesto, dar a conocer a todas las partes implicadas los riesgos que se están generando, para que se convoquen las reuniones vecinales que correspondan, y por supuesto establecer un anexo al Plan de Seguridad y Salud de la obra, que refuerce el plan de emergencias para estos casos, ya que casi siempre se pasa de puntillas por estas situaciones.

En este anexo reflejaremos la situación que se está viviendo, se identificará el riesgo probable, y como medida preventiva de actuación, se pondrá de manifiesto la situación a la autoridad competente (ya sea Guardia Urbana, Policía Local, o cualquier otro cuerpo de seguridad que corresponda), para darles comunicación de dichas amenazas.


Es básico que el trabajo sea conjunto entre las empresas implicadas y los trabajadores, y por ello se desarrolla el Anexo comentado, que debe ser difundido entre todos los trabajadores.

Otras medidas a observar en el Anexo pueden ser, básicamente, denunciar de manera continuada y por todos los trabajadores afectados al agresor/es en cuestión. No sólo se debe denunciar la agresión (verbal o física) producida, a partir de este momento, cualquier operario que lo/s identifique en las inmediaciones de la obra debe llamar al 112, comunicando que es la continuación de una denuncia, de modo que las fuerzas de seguridad actúen con más rapidez y ayudando a la efectividad de la resolución del conflicto.


* En este artículo no tratamos los posibles orígenes iniciales de este riesgo, pues podríamos divagar mucho al respecto y cada caso es un mundo, sino sólo definir un procedimiento de actuación a la hora de trabajar en determinadas situaciones.