En junio de 2013, aparece la Ley 8/2013 de rehabilitación, regeneración y renovación urbanas que modifica los artículos 2 y 3 del código técnico de la edificación así como el anejo III referido a la terminología usada en esta ley.

Sus principal misión es la de reflejar que el código técnico de la edificación es una normativa de aplicación tanto a obra nueva como para intervenciones en edificios existentes, y es sobre este tipo de actuaciones sobre las que realiza los principales cambios, así en el anejo III,  Terminología, añade el término Intervención en los edificios existentes y cambia la definición de Mantenimiento, dejando claro cual es la principal motivación de este cambio en el CTE.

 

 

 

En resumen trata de mejorar la adaptabilidad del CTE a edificios donde su aplicación sea dificultosa o poco viable. En estos casos, según la Ley 8/2013, solicita que se justifique en el proyecto, y en cualquier caso, el técnico competente que lo suscriba será el responsable de las reformas y actuaciones llevadas a cabo. En cualquier caso, el resultado final garantizará las condiciones iniciales del edificio y nunca inferiores, además será comunicado a propietarios y usuarios para que tomen las medidas oportunas de conservación y mantenimiento de la edificación.

En el proyecto se indicará si se interviene o no sobre la estructura preexistente. Deberá ser esta indicación clara y explícita.

Además en el caso de que se produzca sólo un cambio de uso de todo el edificio o parte del mismo, se le exigirá que cumpla con los requisitos mínimos de los documentos básicos del Código Técnico de la Edificación.